14 jun 2015

Dejarse

La promesa que deja de ser promesa. El deseo que deja de ser deseo.
La espera que deja de ser espera. El abandono que deja de ser abandono.
La lucha que deja de ser lucha. La existencia que deja de ser existencia.
El pensamiento que deja de ser pensamiento. La ruta que deja de ser ruta.
La mentira que deja de ser mentira. El engaño que deja de ser engaño.
El odio que deja de ser odio. La visión que deja de ser visión.
El ser que deja ser que seas.

20 may 2015

¡Maximus! ¡Maximus!

Le pedíamos a Dios por cada partido, dábamos tres pasos de rayuela entrando al campo de juego. El centro. Una vista cómoda, segura. ¿Éramos otra cosa que un par de títeres comandados por esa tribuna? Ocurriere lo que ocurriere, prendieran fuego nuestros autos, sacudieran nuestras viviendas, amenazaran nuestra vida; debíamos pararnos de frente, ser gladiadores, levantar las manos y chocar palma con palma. La multiplicación de los aplausos empezó desde abajo elevándose a la altura, sacudiendo el aire y felicitando a la mafia. Ella, orgullosa y emocionada, se alienta y se canta al ver que la corrupción se aplaude de pie, firme y sin quejarse.

Revestimiento

Mirando detalladamente, cada  uno de los ladrillos cumple una función en la totalidad. ¿Designio, imposición?
Si bien existe un especie de orden que guía la masa en una dirección, falta el condimento fundamental para que la estructura se mantenga.
El cemento y sus agregados son la fuerza de unión de una serie de individuales desorientados.
El cemento es lo que los signos de puntuación a una serie de palabras: une en bloques, otorga pausas, dispone finales.
Así, la palabra última o final puede ser importante, pero el signo que le sigue es quien, dictatorialmente, dirime.

3 may 2015

Rebote



El reflejo. ¿Es nuestro? ¿Somos nosotros? ¿Soy yo o es algo que se metió en el vidrio?
¿O en mi cuerpo o en mi cabeza?
Peligra muchas veces la capacidad de (auto)reconocimiento. Entregarse a una toma, sólo una; aquella que nos concientice.

(gaitas, trompetas; saxos y clarinetes; violines, cellos; contrabajos)

I'm a legal alien.

Curiosidad de enfrentarnos a lo que el resto ve; enfrentarnos a nosotros que estamos y no nos vemos.
Dulce sueño, dulce deseo.
Salirse y entrarse.
Salirse y observarse.
Salirme y observarte.

20 abr 2015

volcánico

¡Escupímelo! ¿De qué hablamos cuando hablamos de escupir? ¿De qué hablamos cuando imploramos que se nos arroje saliva a nuestro cuerpo? ¿Qué pretendemos, qué esperamos? ¿Qué significa esta súplica? ¿Qué nos conduce a querer tener esa baba pegajosa sobre los vellos de nuestra piel? ¿Somos, exacta y realmente, conscientes de que estamos pidiendo que nos tiren el auténtico "pollo" criollo? ¿Estamos preparados para el retorno? ¿Hemos analizado todas las reacciones en respuesta posible? ¿Conocemos, de hecho, todos nuestros impulsos reaccionarios?

10 abr 2015

Rodeo mental


Inquisidora. Selectiva. Multifacética. Memoria en fin. ¿Queda algo de aquello que encontramos en el reflejo del cristal? ¿Decidimos qué olvidar? No espero la mirada crítica de un neurólogo, no señor. 
Memoria. Absurda y corta memoria. Ilusión divina de recuerdo eterno. Caes cual pétalo de rosa marchito al consumirse su esplendor.
Memoria. Partida inútil. ¡Qué juego intentamos ganar! El final es anunciado, probamos con el afán de intentar.
Memoria. Angustia permante. Eres antes, durante y después de una cronología que, a la larga -o a la corta- desaparece.
Memoria. ¿Limpias lo que te es conveniente, lo que tu instinto guía, ese espacio saturado que tienes?
Memoria. Te pregunto: ¿quién eres? Ama y señora te nos presentas, pero ¿sabes con certeza decirnos quién eres?
Memoria. Te pregunto, ¿sabes con certeza, acaso, quién soy? 


9 abr 2015

Inter-estelar


Una armónica y su sonido penetrantemente nostálgico. La vía férrea cortando el camino a la mitad, dividiendo, separando. Un paso y otro atrás. Una parada, una caída, una levantada. Un par de años. Casi un cuarto de siglo. Evolución, retroceso, producción y resbalón. Ir y venir. Transportarse y volver. Partir y regresar. De allí provenía y, hacia allí, no hacía otra cosa que dirigirse. Simple, concreto. Cotidiano, profundamente complejo. Así, cada una de esas líneas no significaba más que un retrato inverosímil de lo que su cerebro planificaba.
Una armónica y su sonido penetrantemente nostálgico. Cada una de tus canciones y la intervención de ese 
instrumento no sólo llevaba a una fotografía, sino que daba movimiento. No era sólo aire expulsado, era mucho más. Era un encuentro, una mutación. Una transmutación. Un paso obligado a un nivel de abstracción 

psicodélicamente 


perfecto.


Sólo esa armónica, ni una más. Solamente esa.