¿Qué significaba resistir para ella? Se cubrió de un manto negro. Su rostro reflejaba el enfrentamiento interno. Todo era como un cortocircuito entre luces blancas y de colores. Las voces de los enanitos debatiendo el descuido de sus antepasados con la hermosa princesa Blancanieves. El aire tieso y denso concentraba el olor a perro sucio y húmedo. La escasez de agua provocaba insomnio en las secas cañerías. Las chicharras y los grillos, dirigidos por el sapo director del pastizal, ensordecían el barrio y llamaban a huelga de hambre hasta que San Pedro decidiese bañarlos. Algún rey mitológico hizo sentir su presencia rompiendo los candados y las cadenas. Dos segundos de descuido. Una a una las piedras cayeron sobre la chapa abandonándola a su suerte. Una a una se derritieron porque no pudieron batir la fortaleza. Calma. Mucha calma. Peligrosa calma. Luz cortada.
La espera. La escucha. La vida. ¿Premonición? ¿Preludio? ¿Introducción? Un manantial cayó de golpe y no privóse de lavar la cara a cada uno de los trabajadores saliendo de sus casas empapando, además, sus espaldas. Un par de loquitos se le animaban a la avenida. El trabajo se convertía en un castillo de cuento frente al agua acumulada adentro de sus casas. Resistencia, supervivencia. Lucha diaria. Pensar que preparaste el uniforme la noche anterior para no marcar tarde. No lo hiciste, pero llegaste un toque mojada.
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